25 de gener 2008

EL CONTINUO LAMENTO












Ante las perennes quejas de distintos sectores pertenecientes al mundo del libro (autores, críticos, lectores, editores, distribuidores y libreros) respecto a la - negativa y crítica, según algunos - actual situación del mercado editorial, me he decidido a darles más argumentos para alimentar su pesimismo con el siguiente análisis:

" Hoy conocemos muy bien dos hechos en apariencia contradictorios: de una parte, la producción y venta de libros han alcanzado una amplitud desconocida hasta ahora; de otra, y con relación al volumen de esta producción, la cantidad de lectores ha disminuido asombrosamente.
En momentos en que hubiéramos podido temer que la lectura, bajo la implacable presión de los productos de la civilización de la imagen, se extinguiera discretamente, como sofocándose, constatamos que la alimentación ofrecida por los editores al apetito de los apasionados del libro nunca ha sido tan extensa, rica y variada. Y las librerías (...) tienen una clientela fiel y hasta el momento no se han quejado. El problema del lector actual no es tanto encontrar materia con que alimentar su deseo como poder, cosa a menudo difícil, efectuar una elección acertada."

Bien , supongo que es fácil estar, más o menos de acuerdo con las ideas clave:

-Una abundantísima oferta editorial tanto en lo referido a la cantidad de nuevos títulos como en la imparable creación de nuevas editoriales.
- Unos buenos o, en todo caso, aceptables índices de ventas.
- Una fuerte competencia por parte de las nuevas tecnologías del ocio.
- Una lenta merma del número de lectores.
- Una difícil elección por parte de éstos ante un abanico de ofertas cada vez mayor.

El anterior texto lo extraje de la siguiente obra:
(Groupe Français d´Education Nouvelle (GFEN) dirigido por Josette Jolibert y Robert Gloton - El poder de leer; col. Hombre y sociedad; Gedisa 1978)

Son ideas de hace, exactamente, ¡Treinta años!

¿No habrá cambiado la manera de leer?
¿No confundiremos esas características lectoras con el hecho de que ya no se lee de la misma forma?
Sigo oyendo los mismos lamentos:
¿A que es fácil - y cómodo - pensar de manera negativa?

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