27 de juliol 2008

LECTURAS OBLIGATORIAS DE VERANO ( y III ) El suplente del suplente



Uno, a lo largo de su vida, va leyendo mucho o poco, acumulando novelas y conformando una biblioteca donde, como si hubiera formado una amplia y numerosa familia, los libros aceptan resignadamente ejercer su papel en ese mundo creado.

Así, acumularemos obras leídas antaño, como si fueran amistades perdidas con el paso del tiempo; clásicos medio leídos, como esos primos a los que ves solamente en momentos de reunión familiar; volúmenes jamás leídos, como parientes lejanos de los que conoces su existencia pero a los que no visitas nunca; ejemplares leídos con el afán de la novedad, como las relaciones entabladas en la vida diaria; ajadas novelas heredadas, como una suerte de antepasados remotos...

Pero, de entre todo eso, también surgen un puñado de libros que formarán parte de tu círculo más íntimo, más exclusivo, que provocaron unas lecturas enardecidas, que suscitaron entusiasmos, inquietudes, debates, fabulaciones donde, en suma, tan placentero es perderse: "El nombre de la Rosa", "El enamorado de la Osa Mayor", "La sombra del viento", "El Mundo de los Prodigios", "La pell freda", ...

¿Podría pertenecer "El suplente del suplente" a esa clase especial de historias en las que los personajes permanecen, girando sin descanso, dentro de la cabeza? Rotundamente sí.

Leía estos días de verano una larga nota del traductor de otra novela y encontré, por azar, en sus palabras la 'clau de volta' para la novela que nos ocupa:

"Es alguien no elegante, pero de vida elegante, simplemente porque en todo momento intenta ser él. Si lo logra o no es otra cosa, pero no hay otro principio que regule su horizonte y ese es su valor y su ejemplo. (...) Un dandy de la vida moderna e industrial. Alguien que al final pierde y huye, pero sin alterar ni un ápice su integridad."

Porque "El suplente..." es una novela elegante y si lo logra o no es otra cosa, pero no hay otro principio que regule su horizonte. Es como si tomáramos las pequeñas historias de Mauricio Wiesenthal para crear con sus personajes, escenarios y atmosferas, un fascinante y cosmopolita novelón.

Tres días de julio en una imaginaria isla turca a finales de los setenta. Calor. Dos escenarios: un elegante yate y un exclusivo hotel. Ambiente lujoso y privilegiado pero, al mismo tiempo, con un cierto aire decadente:







"... El universo donde vivían los personajes de Somerset Maugham, la música de Cole Porter y el silencio de Edward Hopper."

Dos grupos de sólidos personajes principales, y unos maravillosos secundarios, excelentemente bien retratados:

"En sus ojos latía el rescoldo de una antigua arrogancia, una mirada helada, inquisidora, que no reflejaba emoción alguna, como esos montones de nieve resguardados al pie de las fachadas en sombra."

Diálogos inteligentes, enriquecidos, en ocasiones, con divertidas -y crueles- réplicas:

"-Yo te diré lo que es arte: crear ese perfume embriagador que exhala el carburante quemado en los talleres de Detroit... O para que lo entiendas mejor: concebir un producto con un coste de diez dolares para venderlo a cien. ¿Hay algo más creativo que esto?..."

Una exhuberante sinfonía de colores con la que pinta las descripciones: Borgoña, violáceo, granate, turquesa, malva,tonos coral, de cereza o amaranto, índigos, tornasolados, morados, terrosos, calabazas, azules cobalto, rojo pompeyano, tintes rosados, amarillentos, gris perla, rosa ceniza, verdes plateados, sombras azuladas, ... Acompañadas de imágenes elocuentes, de gran fuerza expresiva:

"Bajó a la playa con pasos inseguros, tan lentos que recordaban la marcha de esas legiones romanas que parten cabizbajas hacia el desierto sabiendo de antemano que nunca regresarán."

Ambientes elegantes, distinguidos, donde poder ejercer el arte del 'dolce far niente':

"Era un enorme jardín consagrado al tedio y a la soledad, apto para la lectura y la tranquilidad; y sobre todo era un hotel para dormir, despertar y tras dos deliciosas horas de silencio, dar la bienvenida al sopor con que se anuncia un nuevo sueño todavía más profundo que el anterior."

Escenarios sofisticados que forman parte de un estilo de vida libre, típica de una élite formada por ricos y artistas adinerados: los paseos por La Croisette en Cannes, esquiar en Cortina d´Ampezzo, saborear una copa de Cheval Blanc muy frío cuando el sol se oculta, cómodamente sentado en una terraza de Posintano en la Costa Amalfitana mientras un violinista interpreta La vie en rose.


Y, entre todo esto, un protagonista, un antihéroe, un lánguido personaje que "hacía de sus fracasos un arte" viviendo una historia de amor de coherente final.

Disfrutada todavía más en una segunda lectura, durante la cual, absolutamente fascinado, tomo la firme decisión de crearle un espacio de homenaje. Y eso aunque -poniéndome la venda antes de la herida- la novela adolece de una reescritura que elimine expresiones demasiado ingenuas o toscas en exceso y de que la edición contenga muchas erratas dolorosas para el ojo lector.

¿El autor? Xavier Calicó. Barcelonés y dedicado al mundo de la numismática. Esta es su primera y -que se sepa- única novela.

Quiero más.





(El suplente del suplente - Xavier Calicó; Quatro, Ed. Folio: Barcelona, 2006)


Coda:

Curiosos los paralelismos entre textos de Cortázar y pasajes de esta obra; la historia de las anguilas (pág. 209) es la misma que forma parte de "Prosa del observatorio"; y especialmente inquietante, al menos para mí, fue encontrar el siguiente párrafo (pág. 88):
.
"Sola, en proa, Loreta pensaba en una de las Cícladas, perdida y pequeña, que desde la ventanilla del avión parecía una bola de cristal, en cuya superficie la luz incidía con tal intensidad que producía sordos chillidos en el azul intenso del Egeo."

5 comentaris:

Warren/Literófilo ha dit...

Interesante la reseña, muy amplia y rica, lastimosamente libros como los que reseña son dificil de adquirir en america latino, y se se hace salen a precios muy caros, espero seguir visitandolo.

comanchera ha dit...

Hola llegidor. Espero que con tanta isla no te aisles. Me he leido el relato de "la isla a mediodia" muchas gracias, ha sido delicioso.

El llegidor pecador ha dit...

Gracias, Warren, por cierto muy lúcidos sus apuntes sobre Ingrid y Obama.

Una casualidad, comanchera, me alegro.

Blumm ha dit...

Yo sólo entro aquí para proferir: ¡uf, qué nivel!

El llegidor pecador ha dit...

Gracias aunque exagera usted, Blumm; suerte con su proyecto editorial.